Anticipar riesgosClave para proteger inversiones y garantizar la continuidad operativaen infraestructura y energía

  • Fenómenos climáticos, interrupciones operativas y una gestión insuficiente del riesgo pueden comprometer la continuidad de proyectos estratégicos y generar pérdidas millonarias.
  • Incorporar una estrategia integral de gestión de riesgos desde la planeación, permite reducir el impacto financiero y operativo de eventos inesperados.

Ciudad de México, 04 de septiembre de 2026. En un contexto donde los proyectos de infraestructura y energía enfrentan una creciente presión operativa, la capacidad de anticipar y gestionar riesgos se ha convertido en un elemento estratégico para garantizar la continuidad de las operaciones, proteger inversiones de alto valor y fortalecer la resiliencia de las organizaciones.

Los fenómenos naturales extremos, las interrupciones operativas, los daños a activos críticos y los retrasos en proyectos, representan algunos de los principales desafíos para un sector cuya operación depende de la disponibilidad permanente de infraestructura, equipos especializados y cadenas de suministro altamente complejas.

De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), durante 2023 los desastres naturales ocasionaron pérdidas y daños por 88,910 millones de pesos, equivalentes al 0.3% del Producto Interno Bruto nacional. Además, los fenómenos hidrometeorológicos concentraron más del 98% de las afectaciones económicas registradas ese año .

A nivel internacional, el Banco Mundial estima que incorporar criterios de resiliencia desde el diseño y construcción de infraestructura representa un costo adicional cercano al 3% de la inversión total, pero puede generar beneficios por 4.2 billones de dólares a lo largo de la vida útil de los proyectos al reducir pérdidas económicas, interrupciones y costos de recuperación . Por su parte, Deloitte advierte que las pérdidas anuales asociadas a infraestructura vulnerable podrían alcanzar 460 mil millones de dólares hacia 2050, lo que evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y gestión del riesgo.

“Hoy las empresas enfrentan riesgos mucho más complejos que hace algunos años. Los fenómenos naturales son cada vez más intensos y una interrupción puede comprometer no solo la operación de un proyecto, sino también su estabilidad financiera”, explicó Adriana Murra, Subdirectora Comercial de Energía e Infraestructura de Lockton México.

La interrupción del negocio: uno de los riesgos más costosos
Si bien los daños materiales suelen ser el primer impacto visible tras un evento inesperado, las consecuencias más relevantes suelen presentarse en la continuidad de las operaciones.

En sectores como infraestructura y energía, muchos activos críticos son fabricados específicamente para cada proyecto y su reposición puede tomar más de un año, prolongando considerablemente los tiempos de recuperación.

“Cuando una instalación deja de operar, las pérdidas no se limitan al daño físico. También existen incumplimientos contractuales, retrasos en proyectos, costos extraordinarios y una presión financiera que puede extenderse durante meses”, señaló Murra.

La especialista de Lockton explicó que estas interrupciones pueden generar sobrecostos importantes, afectar la rentabilidad de los proyectos e incluso modificar la planeación financiera de las organizaciones, si no cuentan con mecanismos adecuados para responder ante una contingencia.

La gestión del riesgo debe comenzar antes de construir
Para Lockton, la gestión del riesgo no debe limitarse a la contratación de seguros una vez que un proyecto entra en operación. El análisis debe iniciar desde las etapas de diseño, planeación y construcción, identificando los riesgos específicos de cada etapa del proyecto para desarrollar estrategias que permitan mitigarlos antes de que se materialicen.

“Cuando una empresa conoce sus riesgos puede gestionarlos, establecer planes de acción y definir cómo atender cada escenario antes de que ocurra. Eso permite actuar con rapidez y disminuir considerablemente las pérdidas”, afirmó Murra.

La directiva destacó que este proceso también permite diferenciar aquellos riesgos que pueden transferirse al mercado asegurador de aquellos que requieren estrategias adicionales de prevención, monitoreo y continuidad operativa.

Coberturas alineadas con la verdadera exposición al riesgo
Uno de los errores más frecuentes que identifica Lockton es que algunas organizaciones contratan coberturas que no corresponden con la exposición real de sus operaciones o buscan reducir costos asegurando valores inferiores a los reales.

“Muy frecuentemente encontramos activos subvaluados o empresas que deciden no contratar coberturas por interrupción del negocio. El problema aparece cuando ocurre un evento y descubren que la protección contratada resulta insuficiente para responder al impacto económico que enfrentan”, explicó Murra.

La Subdirectora de Lockton, subrayó que las coberturas para interrupción del negocio representan una herramienta fundamental para proyectos de infraestructura y energía, ya que permiten proteger la estabilidad financiera durante el tiempo que toma recuperar la operación.

Consultoría especializada para proyectos complejos
Más allá del diseño de programas de aseguramiento, Lockton acompaña a sus clientes mediante un proceso integral de consultoría que incluye la identificación y evaluación de riesgos, estudios de pérdida máxima probable, visitas de ingeniería y análisis técnico de cada proyecto.

Este enfoque permite construir programas de protección personalizados, considerando las características específicas de cada operación y evitando soluciones estandarizadas. “No existen dos proyectos iguales. Nuestro trabajo consiste en entender las particularidades de cada operación para diseñar estrategias de gestión de riesgos y aseguramiento que realmente respondan a las necesidades del cliente, optimizando la protección sin generar costos innecesarios”, comentó Murra.

La firma también acompaña a las empresas durante todo el ciclo de vida de los proyectos, revisando periódicamente la evolución de los riesgos para ajustar las estrategias de protección conforme cambian las condiciones operativas.

La resiliencia comienza con conocer los riesgos
Para Lockton, fortalecer la resiliencia empresarial implica construir una cultura de prevención basada en información, análisis técnico y toma de decisiones anticipada.
En este sentido, la compañía recomienda realizar ejercicios periódicos de identificación y mapeo de riesgos que permitan conocer la exposición real de cada organización y establecer estrategias específicas para reducir el impacto de posibles contingencias.

“El primer paso para gestionar correctamente un riesgo es conocerlo. Cuando una empresa entiende cuáles son sus principales vulnerabilidades puede prepararse mejor, proteger la continuidad de sus operaciones y responder con mayor rapidez frente a cualquier eventualidad”, concluyó Adriana Murra.

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