Mitos y realidades sobre la hidratación en temporada de frío
Ciudad de México 08 de octubre de 2026.- Cuando bajan las temperaturas, es común que bajemos nuestra ingesta diaria de agua. El frío puede disminuir nuestra sensación de sed y con los cambios en nuestros hábitos, pasamos más tiempo sin hidratarnos. Sin embargo, no sentir sed no significa que nuestro cuerpo deje de necesitar agua. Mantener una hidratación adecuada durante esta temporada sigue siendo importante para nuestro bienestar y para el buen funcionamiento del organismo.
“Durante el invierno, uno de los principales retos es que las pérdidas de líquidos pueden ser menos evidentes. No siempre sentimos el mismo nivel de sed ni notamos el sudor de la misma manera, pero nuestro cuerpo continúa perdiendo agua. Por eso es importante procurar una hidratación constante a lo largo del día y no esperar a tener sed para tomar agua”, explica Ximena Barajas, nutrióloga de Bonafont.
Para entender mejor qué sucede con nuestro cuerpo durante esta temporada, Bonafont comparte algunos de los principales mitos y realidades sobre la hidratación en invierno.
Mito: Si no tengo sed, significa que no necesito tomar agua.
Realidad: La sed es una señal importante de que el cuerpo necesita líquidos, pero no siempre aparece de manera oportuna. Por ejemplo, cuando hace frío podemos sentir menos sed, aunque el cuerpo siga perdiendo líquidos. Por eso, es recomendable beber agua regularmente durante el día y prestar atención a las señales de nuestro cuerpo, incluso cuando las temperaturas son bajas.
Mito: En invierno perdemos menos agua que en verano.
Realidad: Las formas en las que perdemos líquidos pueden ser menos evidentes, pero continúan. Al respirar eliminamos vapor de agua, podemos sudar durante la actividad física y el frío también puede favorecer una mayor producción de orina. La combinación de estos factores puede generar pérdidas que pasan desapercibidas.
Mito: Si hago ejercicio cuando hace frío, no necesito hidratarme porque sudo menos.
Realidad: El sudor puede quedar oculto bajo las capas de ropa y no siempre percibimos cuánto líquido estamos perdiendo. Por eso, beber agua antes, durante y después de la actividad física sigue siendo parte importante del cuidado del cuerpo, aún con bajas temperaturas.
