Creator economy crece 23% al año y revive el déjà vu que marcó al e-commerce en 2010
vu que marcó al e-commerce en 2010● La creator economy global vale 200 mil millones de dólares y crece al 23% anual, con México posicionado como segundo mercado de la región con 3.3 millones de creadores activos y un valor estimado de hasta 480 millones de dólares.●
No tener marca personal ya tiene costo: Andy Landa advierte que el momento de inflexión ya llegó y quien hoy cuestiona para qué construir presencia digital está repitiendo el error de quienes en 2010 dudaron en vender en línea.● Los medios mexicanos están perdiendo la ventana: ninguna redacción está capitalizando el momento porque siguen tratando las redes como canal de distribución y no como plataformas con lenguaje propio; quien no entre en los próximos cinco años llegará cuando el espacio ya esté repartido.Ciudad de México, 28 de mayo, 2026 – Hace quince años giraba una pregunta que hoy suena absurda, pues nadie entendía por qué alguien pondría su tienda en línea cuando el país seguía comprando en pasillos y probadores, y quienes cuestionaban entonces, vieron después a Mercado Libre, Amazon y a cientos de marcas nacidas en internet quedarse con la mayor parte del mercado.
Esa duda terminó convertida en el costo de no haber entrado a tiempo, y ese patrón se repite hoy con la economía del creador en México.La industria global del creador vale 200 mil millones de dólares y se proyecta en 1.3 billones a diez años, con un crecimiento anual de 23% idéntico al que tuvo el comercio electrónico desde 2010. En México, por otro lado, el mercado se ubica entre los 300 y 480 millones de dólares, con 3.3 millones de creadores activos que lo consolidan como segundo mercado de Latinoamérica por detrás de Brasil.Andy Landa, instacoachandy, sostiene que la economía del creador vive hoy ese mismo punto de inflexión, por lo que quien pregunta para qué construir una marca personal está repitiendo la duda que hace década y media paralizó a las empresas frente al comercio electrónico.
“Hoy en día no es un tema de que te vaya a generar dinero tener una marca personal, sino que te cuesta dinero no tenerla. Quien hoy cuestiona por qué se hace contenido equivale a quien en 2010 preguntaba por qué se vendía en línea”, dijo Andy Landa.La oportunidad en medios de comunicaciónEl ejemplo más citado es Casey Newton, periodista que cubrió tecnología siete años en The Verge y notó que su newsletter interna tenía 20 mil suscriptores que seguían a su firma y no al logo del medio. En octubre de 2020 renunció y fundó Platformer, y esa noche consiguió suscripciones suficientes para cubrir el sueldo de un año. Hoy supera los 170 mil suscriptores, factura cerca de un millón de dólares anuales con un equipo de tres personas, y el New York Times lo invitó a lanzar el podcast Hard Fork porque Newton traía su audiencia como activo transferible.Ben Thompson arrancó Stratechery en 2013 desde Taiwán sin equipo ni oficina, y una década después tiene 40 mil suscriptores de pago a dos dólares mensuales que le generan cerca de 5 millones de dólares anuales, convirtiéndose en referente global del modelo de newsletters de pago.
En el terreno local, Luisito Comunica ilustra la convergencia de industrias, pues pasó de creador de contenido a propietario de una productora y de una marca de tequila con distribución internacional, de modo que su audiencia dejó de ser el producto y se convirtió en el canal.Sobre los medios mexicanos, Andy afirma que ninguno está capitalizando el momento a pesar de que cubren la industria creadora como tema editorial.“El error estructural se repite en casi todas las redacciones del país, puesto que las redes sociales se siguen tratando como canal de distribución del contenido del sitio web, cuando en realidad son plataformas con lenguaje propio, de modo que replicar un artículo o un clip de podcast en Instagram no equivale a crear contenido nativo”, comentó.
El contenido que construye audiencia es el que no cabe en la nota publicada, cómo se consiguió la fuente, qué decisión editorial quedó fuera y por qué, de este modo la materia prima queda en poder de la persona que vivió el proceso y no del medio. Landa propone a los periodistas dejar de pensarse como reporteros de un medio con cuenta de Instagram, para empezar a operar como media companies.La ventana para entrar con ventaja competitiva, advierte la especialista, se cerrará en los próximos cinco años.
Para entonces, quienes entraron primero ya tendrán la audiencia y los algoritmos a favor, por lo que llegar tarde costará mucho más que hoy, y el verdadero precio de no haberse movido a tiempo se sentirá cuando el mercado esté maduro y el espacio repartido.
