Hábitos conscientes para empezar el año: el poder del coaching en la construcción de bienestar y enfoque

Ciudad de México, 14 de Enero, 2026.-  El inicio de un nuevo año siempre trae consigo una energía particular: una mezcla entre ilusión, renovación, expectativas y, muchas veces, una presión silenciosa por “volver con todo”. En lo personal y en lo organizacional, enero despierta desafíos emocionales y cognitivos que, si no se gestionan de manera consciente, pueden transformarse en tensión, frustración o desconexión.

Laura Pérez Saade, coach PCC certificada por la Federación Internacional del Coaching (ICF por sus siglas en inglés), señala que en su experiencia acompañando a personas, equipos y empresas, ha visto que lo que realmente determina cómo se desarrolla un nuevo ciclo no es la fuerza con la que se empieza, sino la calidad de los hábitos internos que se cultivan en los primeros días. Entendió que el coaching es la respuesta a muchas preguntas, o como se dice en coaching, “a muchos quiebres”.

Asimismo, Laura Pérez Saade destaca que los hábitos conscientes —esos que nacen de la presencia, la claridad y la coherencia—son una herramienta esencial para navegar el estrés postvacacional, recuperar el ritmo laboral y sostener la productividad sin sacrificar el bienestar.

A continuación la coach recomienda los siguientes hábitos para iniciar el año y cumplir tus metas: 

1. La importancia de un inicio consciente

En las sesiones de coaching, el primer paso siempre es abrir un espacio seguro donde la persona pueda definir con honestidad cómo quiere iniciar el año. No desde la exigencia ni la comparación, sino desde la intención profunda y el propósito personal. Cuando un objetivo nace de ese lugar, su impacto es completamente diferente: motiva, ordena y sostiene.

2. Microhábitos que regulan energía y emocionalidad

Una de las prácticas que más se trabaja es la construcción de microhábitos de regulación emocional y energética. Respiraciones conscientes, anclas de presencia, diarios breves de intención o pausas de reconexión. Son rituales simples que ayudan a mantener el foco y evitar el desgaste silencioso que suele aparecer en enero.

3. Ritmos laborales más humanos

El coaching también acompaña a diseñar rutinas que honren el bienestar: organización con prioridades realistas, límites sanos, bloques de concentración profunda y rituales para cerrar la jornada sin saturación mental. Cuando los ritmos se vuelven más humanos, la productividad se vuelve más inteligente y sostenible.

4. Mentalidad expansiva: más presencia, menos presión

Gran parte del trabajo que se realiza en el coaching consiste en desactivar creencias limitantes que emergen con fuerza al inicio del año (“tengo que poder con todo”, “si no arranco perfecto, no sirve”). Reemplazarlas por una mentalidad expansiva permite avanzar con más creatividad, calma y claridad interior.

5. Integrar para avanzar

Un hábito consciente esencial es la integración. Antes de mirar hacia adelante, el coaching te ayuda a acompañar a la persona a reconocer lo que funcionó, lo que no, lo que dolió y lo que se aprendió. Esta práctica evita que enero se viva desde la urgencia y permite iniciar el nuevo ciclo desde un lugar de coherencia interna y fortaleza emocional.

En esencia, los hábitos conscientes no son acciones externas: son decisiones internas que moldean la realidad que construimos. Desde la mirada cuántica y preventiva del coaching, estos hábitos nos invitan a anticiparnos al desgaste emocional, a escucharnos antes de que duela y a elegir desde la autenticidad y no desde la exigencia. Acércate con un coach certificado de ICF para que este año nuevo empieces bien preparado y logres tus objetivos.

Si quieres ahondar más en este enfoque, la coach Laura Pérez Saade lo profundiza en su libro Saltando al Vacío (Editorial Planeta), donde comparte herramientas y reflexiones para iniciar nuevos ciclos desde la presencia, la energía y la expansión personal.

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