¿Por qué “Insaciable” habla de mucho más que trastornos alimenticios?

Es fácil pensar que Insaciable  es una película sobre trastornos alimenticios. Sin embargo, también habla de la manera en la que buscamos pequeñas recompensas o estímulos para sentirnos mejor con nosotros mismos, aunque solo sea por un instante.

Hoy es común refugiarnos en aquello que nos ofrece una gratificación inmediata, como comprar algo que no necesitábamos, pasar horas scrolleando en redes o encontrar en la comida una forma de aliviar la ansiedad. Son hábitos que generan una sensación momentánea de bienestar, pero cuando ese efecto desaparece, el vacío sigue ahí. Entonces el ciclo vuelve a empezar.
En Insaciable , la protagonista vive ese mismo mecanismo a través de la necesidad de bajar de peso, pero la historia va mucho más allá. La obsesión de Hana (Midori Francis) nace del deseo de encajar, sentirse suficiente, ser validada y escapar de la incomodidad que ninguna recompensa inmediata le puede dar.

Insaciable no solo aborda los trastornos alimenticios desde el body horror; también habla sobre como todos encontramos distintas formas de “anestesiar” aquello que nos duele. Para algunos puede ser la comida; para otros, las compras, las relaciones tóxicas o la búsqueda constante de validación. La obsesión cambia de nombre en cada caso, pero el objetivo siempre es el mismo: llenar por fuera aquello que solo puede resolverse por dentro.

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