Doce artistas exploran la posibilidad de (re)construir un mundo en común con Pisarnos los talones, la exposición anual de SOMA
Doce artistas exploran la posibilidad de (re)construir un mundo en común con Pisarnos los talones, la exposición anual de SOMALa generación 2026 del Programa Educativo SOMA presenta una muestra sobre el aprendizaje, la cooperación y la construcción de conocimiento múltiple a partir de prácticas y experiencias diversas. Inaugura el viernes 25 de septiembre a las 18 h en el Centro Cultural Casa del Tiempo UAMDurante dos años, doce artistas compartieron conocimientos, preguntas y procesos creativos.
En ese intercambio cada práctica encontró en las demás nuevas herramientas para reflexionar, cuestionar y fortalecer el trabajo a partir de la experiencia colectiva. Pisarnos los talones parte de esa voluntad de trabajar en conjunto y construir vínculos sin limitarse a una misma dirección ni un mismo ritmo ni a una sola visión.Estas investigaciones vistas en conjunto dejan de ser aproximaciones aisladas. El descanso, la violencia, el territorio, la fe, el lenguaje, la productividad, la memoria, el paisaje, la guerra y la identidad comparten un mismo espacio y producen un conocimiento múltiple, construido a partir de perspectivas y experiencias distintas.
En esa convivencia aparece también una de las posibilidades que plantea Pisarnos los talones. Aprender de los demás, transmitir lo aprendido y construir vínculos capaces de fortalecer el trabajo propio y el colectivo.La exposición mantiene abierta la posibilidad de construir un mundo en común en el que avanzar reconozca el aprendizaje y la cooperación como condiciones insustituibles para ampliar el conocimiento y la creatividad humanas. Frente a un presente que empuja hacia el aislamiento, mantener viva esa posibilidad adquiere una sensación de urgencia.
Doce prácticas, doce miradas, un mundo en comúnLa muestra reúne las prácticas de Carolina Berrocal, Miguel Bravo, María José Casazza, Guadalupe Dorantes, Roberto Elías, Fidel Ernesto, Elianne Islas, Salomé Jüey, Julia Levstein, Raisa Pimentel, Jos SML y Salvador Xharicata. Instalaciones, pintura, escultura, fotografía, textiles, escritura, performance y piezas audiovisuales ocuparán los espacios del Centro Cultural Casa del Tiempo con investigaciones en torno al cuerpo, la memoria, el descanso y la productividad, el territorio, la violencia, la fe, el lenguaje, la ciudad, la ficción, la guerra y la identidad.El cuerpo y sus límites frente a las exigencias del presenteUna pintura de gran formato y una videoperformance recurren al humor, el absurdo y los códigos visuales del cómic para convertir la velocidad, la ansiedad y la saturación contemporáneas en imágenes. Con estas piezas Carolina Berrocal observa una percepción alterada por el exceso de información.
Cerca de esa aceleración aparece la máquina imposible de Miguel Bravo, una motocicleta intervenida con una estructura aerodinámica de cartonería, prótesis y restos de pirotecnia en la que la búsqueda de eficiencia y control termina por dificultar el movimiento.El reposo introduce otro ritmo. María José Casazza presenta una escultura formada por 24 almohadas conectadas, un poema blanco sobre blanco y una acción participativa que trasladan el descanso del ámbito privado al espacio compartido y cuestionan las exigencias de productividad.
El cuerpo se relaciona también con el entorno en la pieza de gran formato de Guadalupe Dorantes, donde la pintura recupera las correspondencias entre la piel, el paisaje y las plantas que crecen en las grietas de las banquetas.Lo que permanece, desaparece y vuelve a contarseLa memoria adquiere una dimensión material en la obra de Roberto Elías, construida con fotografías procedentes de un negocio incendiado después de negarse a pagar una cuota de extorsión. Impresas sobre acero y cubiertas con pintura termocrómica, las imágenes aparecen y desaparecen mediante cambios controlados de temperatura y hacen de la posibilidad de ver una reflexión sobre violencia, revelación y olvido. En la videoinstalación de Fidel Ernesto también hay cuerpos que desaparecen. El chroma key elimina las figuras de predicadores pentecostales registrados en República Dominicana, pero conserva sus movimientos, voces y resonancias para observar las relaciones entre fe, espectáculo y persuasión.
Una leyenda sobre una hormiga incrustada en la catedral de Azcapotzalco cuyo avance anuncia el fin del mundo permite a Elianne Islas reunir memoria personal, mitología mesoamericana y especulación urbana mediante fotografía, luz, texto y una pieza interactiva. La palabra también se transforma en materia en la obra de Salomé Jüey. Un poema compuesto con letras magnéticas puede ser modificado por el público y convierte la escritura en una práctica compartida para abordar las relaciones entre lenguaje, migración y colonialidad.Leer, relacionar, transmitirDibujos, textos, impresiones, objetos y un video fragmentario se distribuyen por distintos espacios en la propuesta de Julia Levstein. Las piezas establecen asociaciones por proximidad y permiten que las lecturas cambien a medida que se recorre la muestra. En el trabajo de Raisa Pimentel, la lectura se traslada al paisaje. Rocas recolectadas, fotografías, textos y registros de campo permiten observarlo como un archivo vivo donde conviven temporalidades geológicas y experiencias personales.En los jardines, una estructura pendular inspirada en los juegos infantiles hace chocar dos misiles caricaturescos mientras suena una versión intervenida de It’s a Small World. Con esta pieza, Jos SML relaciona entretenimiento, propaganda y poder para observar la transformación de la violencia y la expansión militar en imágenes consumibles.
El recorrido llega también al tianguis con la instalación de Salvador Xharicata, construida con tela, madera, cuerdas, plantas, cajas y video. El mercado aparece como una tecnología social, espacial y cultural que permite abordar identidad, territorio y lenguaje, además de los desplazamientos y la transmisión de conocimientos heredados en relación con la cultura purhépecha.Aprender a avanzar juntxs«Una práctica sin talones está destinada a tambalear, por eso requerimos de otrxs para equilibrarla», escribe la generación 2026. La frase que da origen al título de la exposición condensa una experiencia compartida durante dos años. Acercarse y alejarse, cambiar de ritmo, interferir en el movimiento de los demás y encontrar distintas maneras de avanzar en grupo.Pisarnos los talones propone así otra manera de entender la proximidad. Estar cerca implica aprender, transmitir y reconocer aquello que otras personas saben y pueden hacer. Al término de este proceso la colectividad no aparece como una casualidad o coincidencia entre doce prácticas sino como la posibilidad de construir conocimiento y fortalecer los vínculos que permiten compartirlo, profundizarlo, hacerlo propio y devolverlo a nuestro mundo en común a manera de experiencias humanas —y artísticas— compartidas.
La exposición lleva esa experiencia al Centro Cultural Casa del Tiempo, donde el trabajo desarrollado dentro de un programa de formación artística independiente entra en contacto con una comunidad universitaria y nuevos públicos. La colaboración entre SOMA y la Universidad Autónoma Metropolitana extiende así el ejercicio colectivo que dio origen a la muestra más allá del grupo que lo construyó.Información prácticaPisarnos los talonesExposición final · Programa Educativo SOMA generación 2026Inauguración: viernes 25 de septiembre de 2026 · 18 hExposición: 25 de septiembre · 11 de diciembre de 2026Sede: Centro Cultural Casa del Tiempo · UAMGral. Pedro Antonio de Los Santos 84, Col. San Miguel Chapultepec, Alc. Miguel Hidalgo, Ciudad de MéxicoEntrada libre
