Pearson propone repensar cómo evaluamos el aprendizaje, más allá de la respuesta correcta

  • El estudio Assessment Evolved analiza cómo transformar la evaluación del aprendizaje del inglés para poner mayor atención en el razonamiento, el pensamiento crítico y el proceso de aprendizaje.
  • Para México, los hallazgos abren la posibilidad de renovar la enseñanza del inglés mediante el fortalecimiento del pensamiento crítico y la autonomía de los estudiantes.
  • El uso responsable de la IA puede ayudar a desarrollar habilidades relevantes para el aprendizaje continuo y para un entorno profesional cada vez más apoyado en tecnología.

Ciudad de México, 21 de septiembre de 2026. — Durante mucho tiempo, una parte importante de la evaluación educativa se ha concentrado en comprobar si un estudiante es capaz de llegar a la respuesta correcta. Sin embargo, en un entorno en el que accedera información, resolver un ejercicio o producir un texto es cada vez más sencillo, el resultado final cuenta solo una parte de la historia del aprendizaje.

¿Qué razonamiento siguió el estudiante?, ¿qué decisiones tomó?, ¿puede explicar por qué una respuesta es correcta?, ¿es capaz de identificar un error o defender una conclusión? Estas preguntas cobran relevancia ante la creciente incorporación de la inteligenciaartificial a la educación y están en el centro de Assessment Evolved: Formative Assessment in a Generative AI Era, estudio de Pearson que propone ampliar la manera en que entendemos y evaluamos el aprendizaje.

Como empresa global de aprendizaje, Pearson observa que la llegada de la inteligencia artificial está impulsando una transformación profunda en la forma de enseñar, aprender y evaluar. La conversación ya no consiste solamente en decidir si la tecnología debeutilizarse, sino en definir cómo integrarla con propósito, evidencia y responsabilidad para fortalecer el aprendizaje.

La investigación recoge las perspectivas de más de 1,000 docentes de secundaria, colleges y universidades de Estados Unidos y Reino Unido, además de un panel internacional de especialistas con participación de México. Uno de sus principales planteamientos esque evaluar el proceso puede ser tan relevante como evaluar el resultado pues no basta con saber a dónde llegó un estudiante, también es necesario entender cómo llegó hasta ahí.

Esta transformación adquiere mayor relevancia conforme la IA se integra a las actividades académicas. Más de 85% de los docentes consultados está familiarizado con estas herramientas; sin embargo, solo 54% de quienes trabajan en instituciones de educación escolar y 60% en educación superior reportan la existencia de políticas formales para orientar su uso. Al mismo tiempo, 80% utiliza regularmente la evaluación formativa para identificar avances y ajustar la enseñanza durante el proceso de aprendizaje.

La convivencia entre ambas realidades abre una discusión que va más allá de permitir o prohibir la IA en el aula. El reto está en diseñar experiencias que permitan distinguir entre obtener una respuesta y realmente comprenderla.

Para México, esta discusión resulta especialmente relevante: fortalecer el dominio del inglés, el pensamiento crítico y la capacidad de aprender de manera autónoma puede ayudar a que los estudiantes participen con mayor confianza en entornos académicos y laboralescada vez más digitales y globales.

Esto puede significar, por ejemplo, observar los borradores y correcciones detrás de un trabajo; pedir al estudiante que explique las decisiones que tomó; combinar una entrega escrita con una conversación; o solicitarle que analice, cuestione y corrija unarespuesta producida por inteligencia artificial. El objetivo es generar evidencias que permitan observar su participación en la construcción del conocimiento.

“La creciente presencia de la inteligencia artificial en la educación evidencia que evaluar cómo aprenden los estudiantes es tan importante como medir qué saben. Comprender sus procesos de aprendizaje nos permite diseñar experiencias más personalizadas, inclusivasy efectivas”, asegura Mike Mayor, director senior global de Inglés en Pearson.

En México, esta conversación encuentra un reto adicional. Héctor Sánchez, director académico de Proulex de la Universidad de Guadalajara y participante en el estudio, advierte que la enseñanza del inglés en el país todavía conserva, en muchos casos, un enfoquecentrado en memorizar vocabulario y estructuras gramaticales. Desde su perspectiva, la IA ofrece una oportunidad para fortalecer la autonomía y el aprendizaje activo, más allá de automatizar tareas.

Evaluar respuestas generadas por IA, contrastar traducciones o explicar cómo se utilizó una herramienta son actividades que permiten desarrollar competencias lingüísticas y alfabetización en IA de forma conjunta. El valor educativo reside en que el alumno analice,cuestione y justifique sus decisiones, y que el docente cuente con evidencia de ese proceso.

Además de su valor educativo, estas capacidades tienen una conexión directa con el futuro del trabajo. A medida que la IA automatiza algunas tareas, analizar información, detectar errores, justificar decisiones y utilizar la tecnología con criterio se vuelvenhabilidades humanas esenciales para desenvolverse en contextos profesionales cambiantes.

Para trasladar esta visión a la práctica, Pearson propone seis principios para orientar el diseño de las evaluaciones. Más que presentarlos como una receta, funcionan como criterios para que cada docente determine qué necesita observar en sus estudiantes.

  1. Definir con claridad su propósito. Establecer para qué se evalúa y decidir cuándo el uso de IA contribuye a ese objetivo o requiere límites.
  2. Precisar qué conocimiento o habilidad se busca desarrollar. Distinguir lo que el alumno debe dominar de forma independiente de aquello que puede fortalecer con apoyo de IA.
  3. Evaluar el proceso, además del producto. Incorporar borradores, revisiones, decisiones y registros de interacción con IA para observar cómo evolucionó el trabajo.
  4. Diversificar formatos y fuentes de evidencia. Combinar trabajos escritos, presentaciones y conversaciones para obtener una visión más completa del aprendizaje.
  5. Integrar elementos sociales y colaborativos. Promover el diálogo, la retroalimentación y el trabajo entre compañeros, junto con el acompañamiento docente.
  6. Priorizar habilidades de pensamiento de orden superior. Plantear problemas contextualizados que exijan analizar, evaluar y crear, con evidencia y defensa de las decisiones del estudiante.

La discusión, por lo tanto, no termina en la evaluación. Conforme estas herramientas se integren a la vida académica y posteriormente profesional, saber utilizarlas con criterio será también parte de las capacidades que los estudiantes necesitarán desarrollar.

Eso implica entender cuándo recurrir a ellas, cómo formular preguntas, pero sobre todo cómo evaluar lo que producen, identificando errores, contrastando información, reconociendo limitaciones y decidiendo cuándo una respuesta es suficientemente sólida y cuándonecesita ser cuestionada.

La propuesta de Pearson apunta así a una evolución que trasciende los instrumentos de evaluación. Se trata de construir experiencias en las que los estudiantes puedan demostrar qué saben, pero también explicar cómo lo aprendieron, reconocer dónde necesitanmejorar y utilizar la tecnología sin delegar en ella su capacidad de pensar.

En la era de la inteligencia artificial, el verdadero diferencial no será únicamente encontrar respuestas, sino formular mejores preguntas, analizar información con criterio, justificar decisiones y mantener la capacidad de aprender continuamente.

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