Primero las celebran como madres. Después las borran como profesionistas

  • Pausar la carrera para cuidar tiene un costo que aparece años después: muchas mujeres intentan regresar y descubren que el mercado ya no las está esperando.

Ciudad de México, mayo de 2026.- En México, las mujeres no están entrando al mercado laboral, están saliendo de él. En noviembre de 2025 había 431 mil mujeres menos trabajando o buscando empleo que un año antes, mientras los hombres aumentaron en 279 mil.

Detrás de esta cifra hay muchos factores, pero uno que la narrativa del 10 de mayo rara vez nombra es la maternidad: muchas de esas mujeres no se fueron por elección, y descubrirán años después que volver al mundo laboral se ha vuelto muy difícil, en ocasiones imposible.

Para muchas mujeres, la maternidad significa salir del mercado laboral. Otras se quedan y pagan el precio: dobles jornadas, culpa permanente, ascensos pospuestos y la sensación de que ser madre es una desventaja competitiva. Para millones, ni siquiera hay una decisión que tomar.

En México, 11.5 millones de madres son jefas de hogar, es decir 1 de cada 3 hogares en el país. Esa cifra ha crecido 67% en los últimos 13 años. Para ellas, salir del mercado laboral simplemente no es opción.

Pero el costo de la maternidad se acumula. Diez o veinte años después, esas mismas mujeres pasarán a ser aún menos visibles: las que ya criaron, las que sostuvieron un hogar, y que ahora intentan regresar a un mercado que las trata como si nunca hubieran existido.

“Este 10 de mayo es necesario mirar a las mujeres que el sistema laboral expulsó cuando se convirtieron en madres y que años después no encuentran dónde volver. Esas son las invisibles. Y son millones”, apunta Ivonne López Vázquez, fundadora y CEO de Estimada Rebel.

A este fenómeno se le llama penalización por maternidad. Claudia Goldin, premio Nobel de Economía 2023, lo documentó: alrededor del 24% de las mujeres abandona su empleo en el primer año tras el nacimiento de un hijo, y el 17% no regresa ni cinco años después. Los hombres en cambio, rara vez dejan de trabajar al convertirse en padres; en esos mismos años suelen consolidar su carrera y en muchos casos eso va aparejado de un incremento en sus ingresos.  

De hecho, la paternidad suele venir con un bono salarial: a los hombres se les percibe como más comprometidos; a las mujeres, como una contingencia.

Las invisibles: el mercado laboral sí permite pausas, pero no regresos

Para las mujeres que pausaron su carrera para criar, la penalización por maternidad no termina cuando sus hijos crecen. Apenas comienza otra fase: la del regreso imposible.

En México, las madres tienen menos probabilidades de ser empleadas que las mujeres sin hijos. Y cuando buscan regresar, descubren que el sistema ofrece pausas, pero casi ninguna rampa de regreso. Se les juzga el hueco en el CV. Se les pregunta qué hicieron “durante todo ese tiempo”, como si criar no fuera trabajo.

El resultado se ve en las cifras: según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), 7 de cada 10 mujeres que trabajan en México son madres, y más de la mitad trabaja en la informalidad. 

Detrás de ese dato hay una historia que se repite: mujeres que salieron del mercado formal cuando se convirtieron en madres y, que al intentar regresar, descubrieron que ese mercado ya no las estaba esperando. La informalidad no siempre fue una elección; muchas veces fue lo único disponible.

Muchas vuelven a enviar un currículum después de diez o quince años y descubren que el mercado lee la maternidad como si fuera obsolescencia. Estas mujeres no aparecen en las estadísticas de desempleo, porque no están buscando trabajo: quedaron fuera. Sin embargo, la economía mexicana se sostiene en buena medida sobre el trabajo de cuidados no remunerado, que equivale al 23.9% del PIB nacional y del cual las mujeres aportan el 72.6%. La pregunta no es por qué la participación laboral femenina no crece, sino cómo podría hacerlo si, para muchas, el regreso simplemente no está disponible.

“A las mujeres que pausan su carrera para criar las celebramos como madres, pero el mercado laboral las trata como si hubieran dejado de existir profesionalmente. Y cuando intentan reinsertarse, les pedimos demostrar que siguen siendo vigentes. El sistema laboral permite las pausas, pero no facilita los regresos”, afirma López Vázquez.

Este 10 de mayo, Estimada Rebel propone cambiar el foco. La conversación urgente no es si las mujeres pueden con todo, sino por qué seguimos diseñando un sistema que las obliga a hacerlo solas y que les cierra la puerta cuando intentan volver.

Hace falta construir caminos de vuelta: programas de reincorporación con mentoría, procesos de contratación que dejen de penalizar los huecos en el CV y políticas de promoción para mujeres a partir de los 45, un grupo que el mercado sigue tratando como descartable.

Estimada Rebel es la plataforma de mentoría para el crecimiento profesional de las mujeres. Las acompaña a atravesar desafíos como fortalecer su confianza y tener voz en entornos corporativos, cuando les toca ser líderes, o hacer una transición de carrera sin perder capital. Aplicando su metodología Rebel Shift transforman el desarrollo profesional de las mujeres, integrando confianza e inteligencia emocional con marca personal, negociación y lenguaje de negocios.

Contacto con medios de comunicación: Maira González Baudouin

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