Ciudad de México, 22 de septiembre de 2026.– La experiencia de un concierto comienza mucho antes de que se enciendan las luces del escenario. Para muchos consumidores, empieza en el momento de decidir cómo pagar el boleto y hacer espacio para esa compra dentro de su presupuesto.
Un análisis del comportamiento de compra de boletos realizado por APLAZO muestra que noviembre es el mes de mayor actividad en esta categoría entre sus usuarios, seguido de enero, con un ticket promedio de $2,775 pesos.
Los datos también permiten identificar quiénes están impulsando este consumo. Las mujeres de 26 a 35 años son el segmento con mayor actividad en la compra de boletos para conciertos y festivales, mientras que Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León y Jalisco concentran la mayor parte de las operaciones registradas. Puebla y Querétaro también destacan entre las entidades con compras en esta categoría.
A diferencia de otros gastos, comprar un boleto implica tomar una decisión condicionada por fechas de preventa, disponibilidad y, en muchos casos, una ventana limitada para acceder a determinados precios o localidades. Esto hace que el gasto asociado al entretenimiento comience a planearse meses antes de vivir la experiencia.
“La inclusión financiera también implica reconocer que las personas toman decisiones alrededor de aquello que valoran y no únicamente de sus gastos indispensables. En entretenimiento, el reto es ofrecer alternativas transparentes para que cada usuario pueda evaluar si una compra cabe en su presupuesto, sabiendo desde el principio cuánto pagará y en qué fechas”, señaló Alex Wieland, cofundador y CRO de APLAZO.
El acceso al entretenimiento también refleja la brecha financiera
La manera en que los consumidores financian estas experiencias adquiere mayor relevancia frente al nivel de acceso al crédito en México.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 (ENIF), elaborada por el INEGI y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, 37.3% de las personas de 18 a 70 años cuenta con al menos un crédito formal, mientras que únicamente 15.7% dispone de una tarjeta de crédito bancaria.
Esto significa que una parte importante de la población no cuenta con una tarjeta bancaria como herramienta para distribuir el costo de una compra en el tiempo. En este escenario, soluciones de Buy Now, Pay Later (BNPL) amplían las alternativas disponibles al permitir dividir una compra en parcialidades con montos y fechas definidas desde el inicio.
En categorías como conciertos y festivales, esta posibilidad permite distribuir el costo del boleto en pagos quincenales y tomar la decisión de compra con mayor visibilidad sobre su impacto en el presupuesto.
Los datos reflejan así una transformación que va más allá de cómo se compra una entrada: el entretenimiento también forma parte de las decisiones financieras cotidianas de los consumidores y evidencia la necesidad de contar con alternativas de pago más diversas, transparentes y accesibles.
