Por: Karen Campos
Acudir a un concierto de Meme Del Real es dejarse sorprender por la música. Lo mismo puede tocar un poco de rock que aventarse un corrido tumbado o regalarnos canciones en las que el piano se convierte en el mejor acompañante para ponernos nostálgicos. Con Meme nunca sabes muy bien qué sonido vendrá después, y justo ahí está parte de la magia.
Aunque la lluvia y el frío se hicieron presentes el viernes 9 de octubre, el Teatro Metropólitan nos recibió con el sonido de aves y la calidez de los fans que llegaron para disfrutar del segundo Memetropólitan. Esta vez, la energía de la gente se sintió un poquito más fuerte, con ese entusiasmo que crece conforme avanzan las canciones y que termina por contagiar a todos.
En punto de las 20:45 horas, Meme Del Real subió al escenario acompañado de tres músicos para arrancar una noche que, aunque distinta a la primera, volvió a emocionarnos desde los primeros segundos. Después de interpretar “Princesa”, “No puedo parar” y “Me volví loco”, Meme se mostró emocionado y compartió un poco de lo que ha sido su camino en la música. Porque, aunque buena parte de su carrera está ligada a Café Tacvba, también se ha dado la oportunidad de explorar otros proyectos, como la composición de canciones para películas.
Así llegaron “Aviéntame” y “16 de febrero”, esta última con un momento especial. Meme comentó que, cuando se tiene la oportunidad, hay canciones que deben interpretarse tal como fueron concebidas. Y para hacerlo, Chetes lo acompañó en el escenario, provocando la euforia del público.
Si algo nos queda claro al escuchar a Meme es que no le gusta quedarse en un solo lugar musicalmente hablando. Aquí puede sonar el rock, allá aparece la nostalgia y, de pronto, tenemos una versión de “Eres” en formato de corrido tumbado. ¡Sí, la misma canción que tantas veces hemos cantado de otra manera!
La sorpresa continuó con Los Inútiles, quienes se sumaron para darle un sonido distinto a “Arrullo de estrellas”, de Zoé; “Viento”, de Caifanes, y “Embeces”. Tres canciones que, en manos de Meme y sus músicos, encontraron otra forma de llegar al público.
Y porque la noche también tenía espacio para cantar a todo pulmón, llegaron “No es suficiente”, “Y todo para qué”, “Amor prohibido” y “Querida”, ahora con un sonido más cercano a la banda. Esta última fue cambiando poco a poco hacia una versión más electrónica que dio paso a “Todo va a estar bien”, acompañada por un grupo de bailarines que se apoderó del escenario.
Antes de despedirse, Meme volvió a sus raíces con “El río”, “El polen” y “El mundo en que nací”, de Café Tacvba. Pero entre tantas canciones, colaboraciones y cambios de género, hubo algo que terminó por quedarse con nosotros: el músico compartió que sigue aprendiendo y que está especialmente emocionado porque descubrió que sí le gusta cantar.
Y creo que justo ahí está lo bonito de Meme Del Real. Después de tantos años haciendo música, sigue teniendo curiosidad, se permite experimentar con otros géneros, compartir el escenario con otros artistas y descubrir cosas nuevas de sí mismo. No parece tener la necesidad de demostrar que lo sabe todo; todavía puede sorprenderse con lo que hace y disfrutarlo.
Nosotros, como fans, también disfrutamos ese recorrido. Porque podemos llegar esperando escuchar ciertas canciones y terminar cantando otras en versiones que ni siquiera imaginábamos. Si algo nos dejó este segundo Memetropólitan, son las ganas de que haya un tercero para volver a cantar, gritar y emocionarnos con cada una de sus composiciones.
