mar. Jul 16th, 2024

¿Cómo mantener a salvo a los aficionados en los estadios?

El fútbol es una de las multinacionales más grandes, pujantes y extendidas del mundo. Según estimaciones realizadas por Euromericas Sport Marketing, este deporte moviliza, al menos, US$700.000 millones al año si se considera en la muestra a los cerca de 400 millones de jugadores pertenecientes a 2,5 millones de equipos en el mundo. Con esto, el fútbol representa una industria que supera el PIB de países como Noruega, Irlanda y Suecia, por citar algunos ejemplos.

América del Sur es indudablemente uno de los ejes del fútbol mundial. Es la casa del actual campeón del mundo (Argentina), del vigente campeón Olímpico y de la selección más exitosa del mundo (Brasil, con cinco títulos de campeonatos mundiales) y tierra natal de cuatro de los jugadores más importantes de la historia de este deporte (Pelé, Maradona, Di Stéfano y Messi).

Esto explica por qué el fútbol es un fenómeno cultural que no se puede separar de la historia de América del Sur y el motivo por el cual ir al estadio a ver un partido de su equipo preferido sea un plan habitual de un hincha Latinoamericano. Sin embargo, existen varios factores que pueden impactar negativamente en la experiencia de visitar un estadio, como peleas, disturbios, extravíos, robos o incluso imprevistos en el estado de salud de las personas que allí se encuentran. Por eso, cuando se trata de presenciar en vivo y en directo un evento multitudinario, el mantener seguro al público es una prioridad y es allí donde un sistema integrado de seguridad juega un papel crucial.

En los últimos años, la incorporación de tecnología de punta para brindar inteligencia en la seguridad de los estadios, ha sido un factor común. Ejemplo de ello es el Estadio Beira-Rio y Serra Dourada de Brasil, los estadios Ester Roa, El Teniente, Elias Figueroa, Francisco Sanchez Rumoroso y el Municipal de Zorros del Desierto en Chile, el estadio de River Plate y Santiago del Estero en Argentina, el estadio Atanasio Girardot de Colombia y el Estadio BBVA en Monterrey México, que se han apalancado en la tecnología para modernizar y fortalecer sus esquemas de seguridad y brindar  una mejor experiencia a sus visitantes. Se trata ciertamente de una tendencia que no se detiene. En el caso de Chile, Universidad Católica está en pleno proceso de construcción del nuevo estadio San Carlos de Apoquindo que, junto con constituir el primer estadio sustentable del continente, contempla medidas de seguridad comparables con las que se han implementado en coliseos como el estadio de Juventus de Turín o Bayern de Múnich.

Pero, ¿cómo funciona el ecosistema tecnológico de seguridad en un estadio? Imaginemos un caso hipotético: Un hombre decide asistir con su hijo menor de edad a la final de un partido de fútbol que disputará su equipo favorito. Es la primera vez que el niño asiste a la cancha. En el entretiempo, se aleja unos metros para comprar golosinas, pero se desorienta y pierde de vista a su padre. Es a partir de este momento cuando la tecnología comienza a realizar su tarea. 

Pasados unos minutos, el padre nota que el niño ya debería haber regresado y al suponer que está extraviado se dirige desesperado hacia un agente de seguridad para dar cuenta del problema. Este, al estar equipado con un radio digital se comunica con los demás agentes y da aviso de la situación para que todos estén informados en caso de que uno de ellos se encuentre con el niño. Al mismo tiempo, el efectivo se comunica con el centro de comando y le solicita al padre una foto del pequeño para que, a través de cámaras con tecnología de detección de personas, se pueda dar con él a la brevedad. Desde el centro de comando también se tiene un control de los accesos con el fin de evitar que el menor salga del lugar.  

De este modo, las cámaras de video ubicadas en puntos estratégicos y distribuidas a través de los accesos, los pasillos y las plateas, permiten eliminar los puntos ciegos y capturar imágenes de alta calidad, incluso en condiciones de poca luz, logrando así captar la imagen del niño y localizarlo. Al mismo tiempo, el despliegue de la tecnología permite trabajar en interconexión con el sistema de comunicación de la Policía ante la posibilidad de que el incidente escale a un nivel mayor. ¿Qué ocurre en ese caso? Rápidamente, desde el centro de comando informan sobre la ubicación del menor al agente más cercano, y este se comunica con el guardia que se encuentra con el padre para efectuar el encuentro entre ambos y devolverles la tranquilidad. Alternativamente, puede suceder que ante la desesperación por no ver a sus padres, el niño haya salido del establecimiento guiado por el tumulto de gente. En este caso, desde el centro de operaciones el agente es capaz de coordinar la asistencia de personal de salud, bomberos y fuerzas de seguridad en caso de considerarlo necesario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *