mié. Feb 21st, 2024

¿Cómo proteger a los pacientes con asma que son alérgicos al polen?

En materia de salud, está comprobado el claro beneficio de vivir en un entorno rodeado de vegetación; sin embargo, con el inicio de la primavera continua la época de mayor polinización que se extiende en los meses de marzo y abril, lo cual conlleva riesgos para las personas que viven con asma.

Desde hace tiempo, el polen ha sido extensamente reconocido por la comunidad médica como uno de los principales irritantes de las vías respiratorias[1], especialmente para aquellas personas alérgicas a estas partículas biológicas que flotan en el aire. Adicionalmente, se ha asociado el cambio climático con un inicio más temprano y una duración más prolongada de la temporada de polinización, así como con un incremento de su concentración y mayor susceptibilidad a alergias causadas por ciertos tipos de polen.[2]

En la Ciudad de México, diversos estudios han documentado que los pacientes presentan mayores reacciones alérgicas frente a los fresnos, encinos, cipreses y alisos. De acuerdo con el muestreo que realiza la Red Mexicana de Aerobiología (REMA) de la UNAM, tan solo zonas como Chapultepec o Ciudad Universitaria tienen más de 15 mil árboles de fresno. Otros estudios reconocen que hay más de 150 pólenes que intervienen en procesos alérgicos originados por pastos o árboles.[3]

La inhalación o contacto con estos aeroalérgenos puede causar exacerbación de los síntomas en pacientes que padecen asma, lo que se conoce como crisis asmática, que se acompaña de dificultad para respirar, sibilancias, tos y opresión en el pecho, que frecuentemente requieren intervención médica de rescate para lograr alivio. Estas señales pueden ser aún más importantes en la población infantil, considerando que más de la mitad de los casos de asma pediátrico son del tipo alérgico.[4]

“Los niños son particularmente más vulnerables, considerando que su organismo se encuentra en proceso de desarrollo y en muchos casos, su sistema inmune no ha madurado lo suficiente para tolerar todos los agentes del medio ambiente. De igual forma, los niños más pequeños, por sí solos, no tienen plena conciencia de las reacciones que manifiesta su cuerpo por lo que los padres o sus cuidadores deben estar más alerta a las señales que se presenten para buscar la ayuda del médico especialista”, comenta el Dr. Said Arablin Oropeza, alergólogo e inmunólogo clínico pediatra, y gerente de enlace médico de Inmunología de Sanofi.

La incidencia de enfermedades como el asma alérgica, no solo se ha duplicado en las últimas tres décadas,[5] sino que se ha documentado que más del 80% de niños con asma también presentan síntomas de otras patologías como la rinitis, alterando la vida de los pacientes tanto en la esfera física como en la emocional.[6]

Consulta el texto completo en: https://bit.ly/3FwTD1U

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