¿Qué pasa cuando ella pone las reglas? descúbrelo en “Quiero tu sexo”

Durante décadas, el deseo en el cine fue contado principalmente desde una mirada masculina: ellos conquistaban, ellos tomaban la iniciativa y ellas eran, con demasiada frecuencia, el objeto de deseo. Pero algo está cambiando.

Ahora son ellas quienes ponen las reglas.

La figura de la dominatriz, históricamente asociada con el BDSM y las dinámicas consensuadas de poder, también se ha convertido en una figura provocadora dentro de la cultura pop: una mujer que expresa lo que quiere, establece sus propios límites y no tiene miedo de ocupar una posición de autoridad dentro del deseo.

Pero ¿por qué esta figura resulta tan fascinante ahora?

CUANDO ELLA TIENE EL CONTROL

Más allá del cuero, los tacones y toda la estética que el cine ha construido alrededor de la dominatriz, lo verdaderamente disruptivo del personaje está en algo mucho más sencillo: la inversión de los roles tradicionales de poder.

Aquí, la mujer no espera ser elegida. Ella elige. No es observada. Observa. No sigue las reglas. Las establece.

Y esa inversión resulta especialmente interesante en una época en la que las conversaciones sobre autonomía, consentimiento y relaciones de poder forman parte de la cultura contemporánea.

La dominación femenina puede convertirse así en algo más que una fantasía provocadora: también permite cuestionar quién tiene permitido ejercer el poder y qué ocurre cuando es una mujer quien decide tomarlo.

¿EL PODER TAMBIÉN PUEDE SER SEDUCTOR?

Esa pregunta está en el centro de Quiero tu sexo la nueva película de Gregg Araki, protagonizada por Olivia Wilde y Cooper Hoffman.

La historia sigue a Elliot, un joven que consigue un trabajo con la reconocida y provocadora artista Erika Tracy. Lo que comienza como una oportunidad profesional rápidamente lo introduce en un universo donde las reglas convencionales sobre deseo, poder y relaciones dejan de funcionar como esperaba.

Erika sabe exactamente lo que quiere y, sobre todo, no tiene ningún problema en decirlo.

Con ella, la película invierte una dinámica que el cine ha repetido incontables veces: ahora es una mujer poderosa quien ocupa el centro de la fantasía, mientras un hombre joven intenta entender las reglas de un mundo en el que él ya no controla la narrativa.

DE LA FANTASÍA A LA CULTURA POP

La fascinación por las mujeres dominantes tampoco comienza con Erika Tracy. El cine, la moda, la música y la cultura pop llevan décadas apropiándose de códigos relacionados con la dominación femenina: desde el vestuario y la actitud hasta personajes que utilizan su sexualidad sin que ésta necesariamente los vuelva vulnerables.

Lo interesante es cómo ha cambiado nuestra manera de observarlos. Si durante mucho tiempo la mujer que expresaba abiertamente su deseo podía convertirse en una figura peligrosa o transgresora dentro de la ficción, las representaciones contemporáneas permiten plantear otra posibilidad: ¿qué pasa cuando una mujer poderosa no necesita disculparse por serlo?

Quizá por eso la dominatriz resulta una figura tan atractiva para contar historias actuales. Porque detrás de la provocación existe una conversación mucho más amplia sobre deseo, control, consentimiento y las expectativas que todavía existen alrededor de cómo “deberían” comportarse hombres y mujeres.

ENTONCES… ¿SER DOMINATRIZ ES LA NUEVA TENDENCIA?

Quizá la verdadera tendencia no esté en convertirse literalmente en una. Está en algo mucho más interesante: mujeres que toman el control de su deseo y de su propia narrativa.

Y si durante décadas el cine nos acostumbró a mirar a las mujeres como objetos de deseo, Quiero tu sexo plantea una inversión mucho más provocadora: ¿qué sucede cuando es ella quien mira, desea y decide las reglas del juego?
 

Quiero tu sexo, llega a los cines de México el próximo 1º de octubre, distribuida por Diamond Films.
Porque esta vez, ella pone las reglas.

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