São Paulo cuenta ahora con la segunda mayor flota de autobuses eléctricos de América Latina y, junto con más de 80 ciudades, contribuye a evitar aproximadamente 10 millones de toneladas de emisiones de CO₂ cada año.
São Paulo, 11 de agosto de 2026 – Las ciudades de toda América Latina han alcanzado el histórico hito de contar con 10.000 autobuses eléctricos en operación, según los datos consolidados del E-Bus Radar, anunciados por C40 Cities y el Consejo Internacional para el Transporte Limpio (ICCT) durante Lat.Bus 2026, el mayor evento de transporte y movilidad de la región. Este logro marca un punto de inflexión en la descarbonización del transporte público en el continente y consolida la movilidad eléctrica como una respuesta concreta a la crisis climática, mejorando al mismo tiempo la calidad del aire y la salud de las poblaciones urbanas.
Este hito es el resultado de los esfuerzos coordinados de 80 ciudades de 13 países de América Latina, que en los últimos años han acelerado la electrificación de sus flotas. Santiago, São Paulo y Bogotá lideran hoy la movilidad eléctrica en la región, con más de 7.000 autobuses eléctricos en operación entre las tres ciudades, mientras que São Paulo alberga ahora la segunda mayor flota de autobuses eléctricos de América Latina. Se estima que la operación de estos vehículos evita más de 10 millones de toneladas de emisiones de CO₂ al año.
En Brasil, esta transformación ha cobrado impulso gracias a programas como la Alianza ZEBRA, así como al trabajo realizado en ciudades apoyadas por el Programa Mutirão Brasil, una iniciativa conjunta de C40 Cities y el Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía (GCoM), en la que los alcaldes brasileños están apostando por tecnologías de cero emisiones para modernizar el transporte público, mejorar la calidad del aire y acelerar la descarbonización de sus ciudades.
Desde 2019, C40 Cities y el ICCT, a través de la Alianza ZEBRA y junto con otros socios, han apoyado a São Paulo y a otras ciudades, como Bogotá, Ciudad de México, Salvador y Curitiba, durante el desarrollo y la estructuración de este modelo de financiación, facilitando la conexión entre autoridades municipales, instituciones financieras y proveedores. Esta colaboración de largo plazo ha contribuido a reducir el costo del capital y ha permitido la adquisición a gran escala de vehículos de cero emisiones.
Ilan Cuperstein, Director Regional de C40 Cities para América Latina, afirmó:
“Alcanzar los 10.000 autobuses eléctricos en operación demuestra que la transición hacia un transporte de cero emisiones ya no es una promesa, sino una realidad en las ciudades de América Latina. Lo que antes era la excepción se está convirtiendo en una política pública en expansión, que genera beneficios directos para el clima, la salud, la calidad del transporte público y las economías locales. El mensaje para otras ciudades es claro: la financiación no tiene por qué ser una barrera. Existen modelos probados y una red preparada para apoyar a quienes decidan recorrer ese camino.”
São Paulo: un modelo de financiación para replicar
Ninguna ciudad demuestra mejor el potencial de esta transición que São Paulo. En junio de 2026, la capital paulista incorporó 500 nuevos autobuses eléctricos de una sola vez, elevando su flota a 1.759 autobuses eléctricos, la mayor de Brasil, compuesta por 1.570 autobuses eléctricos de batería y 189 trolebuses. En operación, esta flota evita aproximadamente 130.000 toneladas de emisiones de CO₂ al año y ahorra alrededor de 57 millones de litros de diésel anualmente, un beneficio ambiental equivalente a plantar aproximadamente 11 millones de árboles.
Más allá del tamaño de su flota, São Paulo destaca también por la estructura financiera que ha hecho posible esta transición. El municipio estructuró un programa de inversión de aproximadamente 6.500 millones de reales brasileños, combinando recursos nacionales e internacionales, con la participación de instituciones como el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La ciudad también ha consolidado esta transición como una política pública permanente. De acuerdo con la normativa municipal, los operadores ya no pueden sustituir los vehículos que alcanzan el final de su vida útil por nuevos autobuses diésel, garantizando así una transición progresiva hacia tecnologías de bajas y cero emisiones. Actualmente, la flota eléctrica presta servicio a una parte de los más de siete millones de pasajeros que utilizan diariamente el sistema municipal de transporte.
Ricardo Nunes, alcalde de São Paulo, destacó:
“Estamos acelerando la transición energética de la ciudad más grande del país y consolidando una política pública que ya es una referencia nacional e internacional. Con la incorporación de 500 nuevos autobuses eléctricos en una sola entrega, realizada en junio, la ciudad logró un beneficio ambiental equivalente a plantar 3,2 millones de árboles al año. Esto evita la emisión de 45.000 toneladas de CO₂ y reduce el consumo anual de diésel en aproximadamente 20 millones de litros.”
Un camino viable para otras ciudades y regiones
El caso de São Paulo ofrece una hoja de ruta replicable para otras ciudades: combinar requisitos regulatorios para la renovación de las flotas con vehículos limpios y un paquete de financiación que proteja a los municipios de la carga inicial de la inversión. Esta combinación de una regulación más sólida y de la asistencia técnica estratégica proporcionada por redes de ciudades es precisamente el modelo que C40 y GCoM buscan ampliar mediante programas como Mutirão Brasil, apoyando a los gobiernos locales en la estructuración de modelos financieros, la movilización de recursos y la incorporación de herramientas de monitoreo.
Más allá de São Paulo, ciudades como Salvador, Recife, Belo Horizonte y Río de Janeiro ya están impulsando proyectos de electrificación con el apoyo de C40 y otros miembros de la Alianza ZEBRA. A través de Mutirão Brasil, el objetivo es apoyar a otras ciudades que están acelerando esta transformación.
En Río de Janeiro, el programa está apoyando al gobierno municipal en la preparación de las terminales del Sistema Río para recibir futuros autobuses eléctricos. Esto incluye estudios sobre infraestructura de recarga, modelación económica y financiera, así como apoyo en la estructuración de los proyectos.
En Salvador, Mutirão Brasil está apoyando a la ciudad en la electrificación de al menos la mitad de su flota de BRT.
En Recife, un ejemplo concreto del impacto de la colaboración entre los distintos niveles de gobierno fue la formalización de una inversión de 319 millones de reales por parte del Gobierno Federal para la adquisición de 100 autobuses eléctricos y la infraestructura de recarga correspondiente para la Región Metropolitana. Como parte de este proceso, Mutirão Brasil, en colaboración con el Ministerio de las Ciudades, apoyó la revisión de los pliegos de licitación, la modelación económica y la validación de las rutas que recibirán los nuevos vehículos. Este caso demuestra cómo la coordinación entre los gobiernos federal, estatal y municipal puede transformar la planificación en inversiones concretas y ofrecer beneficios tangibles a la población mediante un transporte público más limpio, moderno y eficiente.
En Belo Horizonte, por su parte, el apoyo se centra en el despliegue de la infraestructura necesaria para la movilidad eléctrica, incluida la puesta en funcionamiento de 27 cargadores en las terminales de autobuses de la ciudad, lo que permitirá la operación de los primeros 100 autobuses eléctricos de la capital. El proyecto está financiado a través del programa Nuevo PAC e incluye asistencia técnica para el monitoreo, la validación y la puesta en marcha de la infraestructura de recarga.
En conjunto, estas iniciativas demuestran que el hito de los 10.000 vehículos eléctricos representa solo una etapa dentro de una curva de crecimiento que se espera continúe acelerándose a medida que nuevos modelos de financiación y una mayor cooperación entre los distintos niveles de gobierno
