Por Karen Campos
La noche anterior, el Teatro Metropólitan de Ciudad de México se llenó de energía gracias a The Hives, la banda sueca que transformó el lugar en un hervidero de energía, sudor y guitarras afiladas.
Desde momentos antes de que se apagara la luz, los aficionados ya mostraban su impaciencia. Cuando sonaron las primeras notas y la banda apareció vestida de blanco y negro, el clamor del público fue ensordecedor. Sin preámbulos, comenzaron con una dosis intensa de garage rock que convirtió la pista en un mar de saltos y empujones perfectamente alineados. Howlin’ Pelle Almqvist, con su carisma desbordante, tomó el escenario con su conocido estilo provocativo.
Hablando en español improvisado y haciendo bromas, logró conectar de inmediato con el público chilango: “¡Ciudad de México, ustedes son la mejor audiencia del universo! ”, vociferó mientras pedía más ruido, más saltos y más caos.
El setlist ofreció un viaje arrasador a través de sus himnos más populares. “Hate to Say I Told You So” desató una euforia colectiva, mientras que “Walk Idiot Walk” convirtió el teatro en un gran coro. Cada canción se interpretó con precisión milimétrica pero con una energía salvaje que recordaba por qué The Hives es una de las bandas más potentes en vivo.
La iluminación austera, con tonos contrastantes, complementó de manera ideal la estética minimalista del grupo, dejando que la música y la actitud fueran las protagonistas. No hubo grandes artificios: únicamente guitarras en crudo, riffs pegajosos y una batería que golpeaba como un martillo.
Uno de los momentos más impactantes llegó cuando Pelle pidió al público que se agachara para luego saltar todos juntos. El Metropólitan vibró literalmente. La conexión entre la banda y la audiencia fue total, sin barreras, sin largas pausas, sin momentos de respiro. Después de una breve salida, regresaron para un encore explosivo que dejó la sensación de que nadie deseaba irse a casa.
La banda se despidió prometiendo regresar pronto, dejando en claro que la noche no fue solo un concierto, sino una afirmación: el rock sigue vivo, sudando y gritando en lugares como el Metropólitan. The Hives no solo actuaron en Ciudad de México; la conquistaron.
