Uno de cada cuatro trabajadores en el mundo está expuesto a la IA: la transformación digital enciende las alertas globales

México, 08 de octubre de 2026.- La inteligencia artificial dejó de ser una conversación exclusiva del sector tecnológico. La velocidad de su desarrollo, sus efectos sobre el empleo, la concentración de poder tecnológico y la necesidad de establecer reglas internacionales llevaron el tema al centro de la discusión durante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas.

La dimensión del cambio quedó reflejada en las intervenciones de los propios países. Hace cuatro años, únicamente cinco delegaciones hablaron sobre inteligencia artificial ante la Asamblea General. En 2026 fueron 128.

En palabras de Concepción M. Valadez Obregón, CEO y G100 Country Chair Communications, Advocacy & Mediation, esta preocupación internacional refleja que la transformación digital está avanzando más rápido que la capacidad de gobiernos, empresas e instituciones para dimensionar sus consecuencias.

“Lo que estamos viendo no es un rechazo a la inteligencia artificial. Es una señal de que el mundo empieza a comprender la dimensión de la transformación que tenemos enfrente. La tecnología avanza a una velocidad extraordinaria y necesitamos desarrollar con la misma rapidez las capacidades para utilizarla de manera responsable”, afirmó.

La preocupación también estuvo presente en Naciones Unidas. El secretario general, António Guterres, ha advertido que la inteligencia artificial está avanzando a una velocidad que ha sorprendido incluso a quienes participaron en su creación, colocando su gobernanza entre los principales desafíos internacionales.

Los efectos ya alcanzan al mercado laboral. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo se encuentra en una ocupación con algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, el organismo señala que el escenario más probable es la transformación de funciones y tareas, más que la desaparición generalizada del empleo.

El impacto económico será igualmente significativo. ONU Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estima que el mercado mundial de inteligencia artificial podría pasar de 189 mil millones de dólares en 2023 a 4.8 billones de dólares en 2033.

Este crecimiento está acompañado de una fuerte concentración tecnológica. Solo 100 empresas, principalmente de Estados Unidos y China, concentraban alrededor del 40% de la inversión empresarial mundial en investigación y desarrollo de inteligencia artificial, de acuerdo con UNCTAD.

En palabras de Concepción M. Valadez Obregón, esta situación representa un desafío especialmente importante para América Latina.

“La nueva brecha puede estar entre quienes sepan utilizar la inteligencia artificial para elevar su productividad y quienes permanezcan fuera de esta transformación. Para América Latina, desarrollar talento, infraestructura y capacidades digitales debe convertirse en una prioridad empresarial”, señaló.

A ello se suma una brecha digital que todavía no está resuelta. En 2025, aproximadamente 6 mil millones de personas utilizaban internet, equivalentes al 74% de la población mundial, mientras 2.2 mil millones permanecían desconectadas, de acuerdo con la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

La discusión internacional ha llevado también a impulsar nuevos mecanismos de gobernanza. Naciones Unidas estableció el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial y el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, cuya primera sesión se realizó en 2026.

Para México y América Latina, el escenario representa tanto un desafío como una oportunidad. La región necesitará acelerar la formación de talento, impulsar la adopción empresarial de inteligencia artificial y participar en la construcción de las reglas internacionales que definirán su desarrollo.

En palabras de Concepción M. Valadez Obregón, las empresas también tienen una responsabilidad directa en este proceso.

“Las empresas necesitan tener claro para qué están incorporando inteligencia artificial, qué procesos puede mejorar y qué riesgos deben considerar. Adoptar esta tecnología requiere preparación, capacitación y criterios claros para su uso”, agregó.

El debate que llegó este año a Naciones Unidas confirma que la inteligencia artificial ya forma parte de las decisiones económicas y empresariales. Sus efectos comienzan a reflejarse en el empleo, la productividad y la manera en que las organizaciones desarrollan sus operaciones.

Para México y América Latina, los próximos años serán determinantes. La región tendrá que acelerar la formación de talento, ampliar su infraestructura digital y facilitar que más empresas incorporen estas herramientas. La oportunidad está en aprovechar una transformación que ya está modificando la economía mundial y generar condiciones para que sus beneficios también se traduzcan en crecimiento para la región.

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