Ciudad de México, 1 de octubre 2026.- El síndrome del impostor es un fenómeno cada vez más común que afecta a las personas en diferentes ámbitos de sus vidas como el escolar o profesional. Es en éste último, en donde la rápida transformación del entorno laboral y la irrupción de tecnologías como la Inteligencia Artificial han llevado a muchas personas a cuestionar con mayor frecuencia sus capacidades, conocimientos y valor profesional.
Sentir dudas sobre uno mismo puede ser una experiencia relativamente normal, sin embargo, en el momento en que se vuelven constantes y paralizan es cuando se requiere ayuda. Hay diferentes disciplinas que lo abordan, incluido el coaching, que acompaña a transformar los pensamientos en un motor para seguir avanzando.
No eres un fraude, es el síndrome del impostor en acción
La sensación persistente de no ser suficientemente competente o de creer que los logros obtenidos son producto de la suerte y no del propio mérito no es un fenómeno nuevo. Aunque en los últimos años ha ganado mayor visibilidad, el término fue utilizado por primera vez en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes, quienes identificaron este patrón en personas exitosas que, pese a la evidencia de sus capacidades, experimentaban una profunda sensación de “fraude intelectual”.
Casi cinco décadas después, el síndrome del impostor continúa siendo una realidad para millones de personas. Si bien puede afectar a cualquier individuo independientemente de su edad o género, diversas investigaciones muestran una mayor prevalencia entre las mujeres. Según un reporte reciente, siete de cada diez mujeres (70%) han experimentado el síndrome del impostor en algún momento de su vida laboral frente al 58% de los hombres que también lo vivieron.
Este mismo informe señala que son las generaciones más jóvenes (entre 20 y 39 años) quienes más lo padecen comparado con los mayores a 40 años quienes, en menor medida, también lo han enfrentado.
¿Cómo se siente tener el síndrome del impostor?
El síndrome del impostor no es una enfermedad sino un estado mental o patrón de comportamiento que, según especialistas, puede estar relacionado con otras situaciones como problemas de autoestima, estrés o depresión.
Algunas señales de que alguien se enfrenta al síndrome del impostor son:
- Negar o no dar valor a las propias capacidades
- No sentirse merecedor del reconocimiento
- Minimizar los logros y atribuirlos a la suerte
- Exigencia y autocrítica extrema
- Temor a ser “descubiertos” como un fracaso
- Dificultad para aceptar elogios o no sentirse digno de ellos
Afrontarlo con apoyo y acompañamiento
Combatir este fenómeno requiere un enfoque multidisciplinario en el que entran en juego expertos en áreas como la psicología y también el coaching. Un coach profesional se centra en ayudar a las personas a cuestionar creencias limitantes, fortalecer su confianza y desarrollar herramientas para avanzar con mayor seguridad.
Para la International Coaching Federation (ICF), el acompañamiento de un especialista en esta disciplina permite:
- Poder reconocer por qué te sientes como un impostor
- Llevar a cabo un proceso de autocrítica para detectar oportunidades reales y fortalezas
- Diseñar una estrategia para tener metas y hábitos sostenibles que permitan afrontar el síndrome del impostor
- Evaluar constantemente los avances para ajustar o mantener el rumbo.
Reconocer el síndrome del impostor es el primer paso para enfrentarlo. La clave no está en eliminar por completo las dudas, sino en aprender a gestionarlas para que no se conviertan en un obstáculo para el crecimiento personal y profesional.
